Zapatillas para running: elección inteligente

Running Correr, se ha convertido en uno de los ejercicios aeróbicos favoritos entre la población, tanto al aire libre como en dispositivos dentro del gimnasio.  

Por cada kilómetro corrido un corredor da entre 650 y 800 saltos, ya que correr es una sucesión de saltos. Se hace fundamental el uso de una buenas zapatillas, para evitar lesiones en pie, tobillo, rodilla y cadera. Cada corredor tiene una forma determinada de pisada, y es muy importante elegir la zapatilla que se adapte a nosotros y a nuestra forma de correr lo máximo posible.

“El uso inadecuado de zapatillas está íntimamente relacionado con las lesiones en los corredores”, según los Doctores Kenneth Johnson de la Mayo Clinic en Arizona y Donald Baxter del Baylor College of Medicine en Houston.

Hay una serie de características generales que unas zapatillas de running debe de cumplir siempre independientemente de si son para entrenamiento, montaña, rodaje, o largas distancias. Estas son:

  • Amortiguación: La fuerza vertical que ejerce una persona al correr suele ser el doble o el triple de su peso corporal. Es muy importante que la zapatilla tenga una amortiguación apropiada al peso.
  • Flexibilidad: La zapatilla debe poder doblarse al menos 30% por detrás de los metatarsos. Esto hará que ganemos en resistencia a lo largo de la carrera.
  • Estabilidad: La zapatilla al correr debe hacer que nuestra pisada sea natural, adaptándose a nuestro estilo de pisada (pronador, supinador o neutro).  Debe ser estable y no deformarse ni inclinarse.
  • Agarre: El agarre de la zapatilla debe adaptarse a los diferentes tipos de suelo y de inclemencias metereológicas, por tanto es importante conocer el tipo de suela que más nos convenga.
  • Peso: Una zapatilla ligera hace la zancada más ágil, pero es importante no perder la amortiguación, ya que a menos peso, normalmente, menos amortiguación. Hay que encontrar el equilibrio entre peso y amortiguación.
  • Dureza: La resistencia de una zapatilla viene marcada por su dureza, pero afecta a la flexibilidad. Como en el caso anterior, hay que encontrar el equilibrio entre peso y distancia de carrera.

Al barajar las diferentes características se nos presentarán una serie combinaciones a resolver, como que a más estabilidad implica más peso de zapatilla, las suelas antideslizantes hacen que se desgasten antes, si se aumenta la amortiguación se gana en peso y se pierde estabilidad o unas entresuelas rígidas dan estabilidad pero disminuyen la flexibilidad.

Algunos consejos más:

  • Verificar que el calzado sea flexible (sobre todo en el arco).
  • Antes de probarlas, pasar los cordones por todos los ojales.
  • El calzado se debe sentir cómodo desde el primer momento. No se van a acomodar mucho al pié, ni necesitan demasiado “ablande”.
  • No estrenarlas el día de una carrera. Evaluar cómo se sienten en las diferentes distancias y velocidades.
  • Para quienes corren más de 40 Km por semana, comprar más de un par y alternarlas.
  • Cambiarlas cuando ya se haya corrido con ellas 500 Km o bien cuando tengan más de 2 años, ya que pierden amortiguación y flexibilidad.

 La oferta del mercado es tan amplia, que se hace imprescindible contar con el asesoramiento de un buen profesional. Acudir al podólogo para que nos haga un estudio de la pisada nos facilitará mucho la tarea y nos aseguraremos de elegir adecuadamente.

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