Lesiones del corredor: Calambre muscular

Calambres Técnicamente, un calambre es un espasmo muscular involuntario (habitualmente una contracción). A diferencia de las contracturas, el calambre es ocasional, no permanente. Se produce en los músculos de contracción voluntaria y aunque no son graves son muy dolorosos. Los músculos que atraviesan dos articulaciones suelen ser los más afectados como los gemelos y los isquiotibiales. Saber cómo se producen es un buen paso para llegar a una prevención y un tratamiento.

Para los corredores no existe un problema tan desconcertante como los calambres. Los músculos parecen decidir agarrotarse en los momentos más inoportunos. Normalmente durante los entrenamientos no aparecen, haciéndolo en medio de una carrera.

No se conoce a ciencia cierta cual es la causa del calambre. Se barajan diferentes teorías, de las cuales la más popular dice que los calambres musculares tienen su origen en la deshidratación o en el desequilibrio hidroelectrolítico. Estos argumentos parecen tener cierto sentido, al menos superficialmente. Los calambres son más frecuentes durante la época de los calores estivales, época en que también resulta más probable que el organismo sufra déficit de líquidos y pérdida de sales como consecuencia de la sudoración.

Pero los resultados procedentes de la investigación no siempre apoyan estas explicaciones. En estudios realizados no hubo diferencia alguna, ni antes ni después de la carrera, en cuanto a niveles en sangre de sodio, potasio, bicarbonato, hemoglobina o hematocrito. Tampoco hubo diferencias en el volumen sanguíneo entre los que padecieron calambres y los que no sufrieron el problema. Ni se observaron tampoco diferencias significativas en la manera en que habían entrenado los miembros de uno y otro grupo.

Algunos  estudios sobre eventos deportivos de larga duración, más de cuatro horas,  han vinculado los calambres a la hiponatremia, es decir, a los bajos niveles de sodio en sangre, desequilibrio que puede producirse al beber grandes volúmenes de líquidos bajos en sodio, y que puede agravarse aún más si se comienza la carrera con déficit de sodio.

Están apareciendo nuevas teorías sobre el origen de los calambres. Algunos investigadores señalan como causa las malas posturas o la ineficiencia biomecánica. Una perturbación en la activación de los órganos tendinosos de Golgi, que se encuentran en los tendones y avisan de una excesiva elongación, podrían verse activados erróneamente desencadenando la relajación del músculo amenazado y la contracción defensiva del músculo antagonista (el que realiza la acción contraria).   Si ésa fuera la causa, el modo de prevenir el problema pasaría por mejorar el esquema biomecánico, así como por estirar y fortalecer regularmente tanto los músculos que tienden a sufrir calambres como sus músculos antagonistas.

Un reciente trabajo publicado por el Dr. Martin Schwellnus, catedrático de Medicina Deportiva de la Universidad de Cape Town (Sudáfrica), defiende que la fatiga muscular es la única responsable de los calambres.

Otra teoría sugiere que los calambres se producen cuando el organismo quema proteínas como fuente de energía cuando no hay suficiente disponibilidad de carbohidratos. De hecho, esta noción parece respaldada por un estudio según el cual se detectaron calambres musculares en los sujetos del experimento que mostraron mayores índices de liberación de nitrógeno durante el ejercicio, dato que atestigua la utilización de proteína como combustible para la contracción muscular durante el ejercicio.

Por lo tanto podemos concluir que la mejor manera de evitar los calambres sería.

  • Hacer un entrenamiento que combine bien resistencia y potencia, adaptado a ti.
  • Una alimentación adecuada, incrementando la reserva de carbohidratos antes del ejercicio y reponer éstos en el transcurso de actividades intensas y de larga duración.
  • Un buen programa de flexibilidad, estirando antes y después del entrenamiento, y también en las sesiones de acondicionamiento físico.
  • Un buen programa de preparación física poniendo énfasis en el control postural y en el entrenamiento funcional, buscando patrones motores biomecánicos correctos.

Una vez que se produce el calambre, parar, presionar el músculo y estirar.

 

 

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