Fisioterapia, aliada contra el dolor

Masage El dolor se ha convertido en el compañero de viaje de muchas personas. Es frecuente encontrarse con gente que refiere tener algún tipo de dolor, que empezó de manera leve, intermitente, que desaparecía y volvía a reaparecer hasta que quedó instaurado de manera permanente. Al principio cedía con algún tipo de medicación.

En otras ocasiones el dolor aparece tras algún tipo de traumatismo: esguinces, contusiones, caídas, etc. que tras haberse hipotéticamente curado, dejan tras de sí un dolor residual que nos acompaña durante meses.

Comienza el peregrinaje por médicos, pruebas, etc. para terminar siempre en lo mismo, analgésicos, antinflamatorios, relajantes musculares, y el dolor continua ahí.

En muchas ocasiones, el dolor aparece como consecuencia de malas posturas, del estrés cotidiano, de un mal gesto realizado, que hace que nuestros músculos alcancen un grado de tensión que termina descompensando nuestro equilibrio y produciendo dolor. Lo que en un principio es una simple contractura muscular puede degenerar en tendinitis, protusiones discales, fascitis, etc. por el estrés al que se ven sometidas las estructuras relacionadas: articulaciones, discos intervertebrales, tendones, ligamentos, etc.

Por eso se hace imprescindible acudir al fisioterapeuta. La intervención precoz sobre esos pequeños dolores que aparecen en el cuello, la zona lumbar, el hombro, el codo, etc. evitarán que se cronifiquen.

Restaurar el equilibrio muscular en esas primeras fases es importante. Una medida meramente analgésica solo enmascarará el problema sin resolver la causa, dando lugar a que el dolor se vuelva a manifestar.

El fisioterapeuta, tras una exploración y valoración rigurosas, elegirá la terapia física más adecuada: masaje, estiramientos, ejercicio, osteopatía, kinesiotape, calor, corrientes, relajación, y un largo etc.

Su primer objetivo, encontrar la causa del desequilibrio, que no siempre está en la zona donde se manifiesta el dolor. Una fascitis plantar puede tener su origen en una contractura en la musculatura lumbar y viceversa.

A continuación, pautará el tratamiento más adecuado que tendrá una primera parte de intervención directa del fisioterapeuta, masaje, estiramiento, movilizaciones, etc. y una segunda parte donde se pautará al paciente una serie de medidas para aplicar en su vida cotidiana y así evitar que el desequilibrio y el dolor reaparezcan.

Ante el primer síntoma de dolor, visita al fisio…evitarás males mayores.

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