Mareos y vértigos: ojo a tus cervicales

89871_2893¿Has tenido alguna vez esa sensación de que "se te va la cabeza"? Los vértigos y mareos constituyen dos de las sintomatologías más desagradables y chocantes que podamos experimentar. Lo primero que sucede cuando sentimos mareo -y especialmente en caso de vértigos-, es que nos asustamos. No comprendemos por qué todo lo que está a nuestro alrededor "se mueve" e inmediatamente pensamos que está sucediendo algo grave.

Sin embargo, alrededor de un 25% de los mareos y vértigos tienen su origen en las cervicales. Los vértigos pueden también estar provocados por un problema de oído, problemas de origen psicológico u otras enfermedades. Por eso, cuando percibimos estos síntomas de forma repetida, lo primero que debemos hacer es acudir al médico, quien nos realizará diferentes pruebas para determinar el origen de los vértigos y mareos.

Una vez que el especialista ha descartado el origen otoneurológico de los mareos, es cuando debemos acudir al fisioterapeuta, ya que en el cuello puede estar el problema.

Tengamos en cuenta que en la zona del cuello se ubican numerosos elementos neurovasculares o vasculares: nervios y venas o arterias cuya compresión puede estar dando lugar a los mareos. Cuando la musculatura del cuello está rígida y contracturada, como un bloque, se pueden producir pinzamientos en algunas terminaciones nerviosas de las que se insertan en la zona cervical -eso explicaría el hormigueo en manos o brazos-, e incluso la compresión de alguna vena o arteria puede limitar el riego sanguíneo que nutre al cerebro, lo que explicaría la sensación de mareo o vértigos.

Habitualmente, los pacientes que acuden al fisioterapeuta refiriendo mareos, suelen presentar contracturas y rigidez muscular en la zona suboccipital y en la zona temporo-mandibular, así como una pérdida de movilidad en el cuello. El mecanismo actúa como un círculo vicioso: el cerebro interpreta que mover el cuello provoca más mareo, por lo que inconscientemente bloqueamos la zona, provocando más rigidez, contracturas y más mareo.

Los síntomas de mareo y vértigos mejoran mucho con el tratamiento de fisioterapia. El fisioterapeuta se centra en el desbloqueo de toda la zona de cervicales, trapecios, cuello, mandídula y musculatura y fascia craneal, "soltando" la rigidez y permitiendo que la zona se oxigene de nuevo.

Además de la masoterapia, puede resultar de utilidad realizar manipulaciones osteopáticas de las vértebras cervicales buscando alguna rotación indeseada, realizar una liberación miofascial o craneosacral y por supuesto estirar toda la musculatura y aplicar calor.

Como prevención, es necesario analizar los hábitos posturales diarios que pueden estar provocando esa rigidez muscular en el cuello. El fisioterapeuta puede proporcionarte ejercicios para practicar en casa, consejos posturales para actividades cotidianas como escribir en el ordenador o levantar peso, limpiar, caminar, etc. Puede que sea necesario acudir a un odontólogo a realizar una férula de descarga, ya que en ocasiones la tensión está provocada por el bruxismo (rechinar los dientes mientras duermes). En cualquier caso, el mejor de los consejos es tomarse la vida con más calma, relajarse y practicar deporte a diario.

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