Pádel: ¡Ojo con tus rodillas!

PadelLos deportes de raqueta, y especialmente el Pádel, son la actividad física de predilección de muchas personas. Son una buena elección para el trabajo cardiovascular pero resultan un tanto agresivos para algunas de nuestras articulaciones, especialmente las rodillas.

Es muy importante tomar una serie de medidas preventivas para evitar lesiones. Los movimientos repetitivos, las aceleraciones y deceleraciones, los giros, los cambios de dirección y las frenadas bruscas pueden dar lugar a esguinces, roturas, meniscopatías, etc., si no tomamos precauciones. Las lesiones de rodilla más comunes entre los jugadores de pádel afectan a los meniscos y al ligamento cruzado anterior. 

Un cambio brusco de dirección mientras jugamos al pádel puede suponer una torsión de la rodilla demasiado fuerte, produciendo como hemos dicho, la rotura de ligamentos. Es muy frecuente que a esta lesión se le asocie la rotura del menisco, presentando generalmente síntomas como dolor en la rodilla, hinchazón y a veces pérdida de la movilidad de la articulación. En deportistas jóvenes, la lesión de meniscos puede curarse con reposo si es leve, aunque en la mayoría de las ocasiones requiere de cirugía artroscópica para reparar tanto el ligamento si se ha roto como el menisco.

Ante una lesión de rodilla, debemos aplicar frío local durante 20 minutos y suspender la actividad inmediatamente. Además es conveniente inmovilizar la articulación en un ángulo de 30 grados.

Pero como siempre, lo importante es prevenir la lesión. En el caso del ligamento cruzado anterior y  del menisco es fundamental que preparemos progresivamente nuestro cuerpo para la práctica deportiva y realicemos previamente un calentamiento de, al menos, 15 minutos. Movilidad articular, estiramientos y trabajo de propiocepción.

Además realizar una buena preparación física combinada con los entrenamientos y partidos es fundamental. Realizar ejercicios que potencien la fuerza muscular en caderas y piernas, así como ejercicios de control que nos ayuden a dominar nuestro cuerpo. Imprescindible, prestar especial atención a la pisada y a los cambios de dirección trabajando ejercicios de propiocepción y equilibrio para aportar estabilidad a nuestras articulaciones, sobre todo en rodillas y tobillos.

Una buena actividad sería el Pilates, que además de aportarnos fuerza, flexibilidad y propiocepción, trabajará de manera simétrica nuestro cuerpo, compensando el trabajo asimétrico que supone el pádel.

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