¿Tienes una hernia discal? Tu fisioterapeuta puede ayudarte

Hernia_fisio¿Cuántas veces has oído a tu madre advertirte: "¡no cojas tanto peso, que te vas a herniar!"? La sabiduría popular, como en tantos otros casos, no falla. Las hernias de disco pueden ser provocadas por un sobreesfuerzo mal gestionado, un mal giro repentino y otros factores. Normalmente el desgaste del disco intervertebral suele ser paulatino, pero para comprenderlo debemos saber en que consiste exactamente una hernia de disco.

Tu columna vertebral está diseñada para soportar el peso de tu cuerpo y al mismo tiempo tener la flexibilidad suficiente como para permitirte el movimiento. Para ello, entre cada vértebra existe un disco de tejido elástico que permite articular las vértebras

La hernia de disco se produce cuando ese disco intervertebral se desgasta o se desgarra. En ese caso, los huesos de ambas vértebras se "tocan", pudiendo presionar los nervios que pasan por la zona y produciendo síntomas que van del dolor agudo al hormigueo de las extremidades a las que afecte esa vértebra, etc.

En ocasiones la hernia discal no produce síntomas, por lo que sólo puede ser detectada mediante una resonancia magnética. Se estima que 1 de cada 4 personas que se someten a una resonancia magnética padecen una hernia discal, lo que da una idea de lo frecuente que es esta patología entre la población.

Antes de que aparezca, la mejor arma es la prevención: la hernia discal es propiciada por el sedentarismo, el tabaquismo o el sobrepeso, por lo que la mejor prevención es una vida saludable que incluye la práctica regular de algún deporte y una alimentación equilibrada que evite el exceso de peso.

¿Qué hacer si te diagnostican una hernia de disco?

Antes de recurrir a la cirugía y dependiendo de la sintomatología y gravedad en cada caso, la fisioterapia puede ayudar en gran medida. El tratamiento de fisioterapia, además de masaje profundo de los tejidos para destensar la musculatura de la zona, puede incluir la aplicación de corrientes que generen endorfinas y actúen como analgésico, terapia de frío y calor (que alivie la inflamación en el caso del frío y oxigene los músculos en el caso del calor), etc.

Mejorar y controlar la postura con técnicas como el Pilates no sólo ayuda a combatir el sedentarismo poniendo el cuerpo en movimiento, sino que previene posturas que agraven el problema. Pregunta a tu fisioterapeuta cuál es el tratamiento más adecuado en tu caso.

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