El golf ¿una práctica inofensiva?

Golf3 El golf se ha convertido en una práctica deportiva de moda. Tiene fama de deporte tranquilo que no suele producir lesiones. Pues hay que decir, que el golf, como toda práctica deportiva, tiene también riesgo, y no precisamente bajo, de producir lesiones. El golf es un deporte asimétrico y no exento de daño ósteomuscular, que trabaja la musculatura de un hemicuerpo de forma antagónica al otro.

La lesión más frecuente y más conocida es la epitrocleitis o codo de golfista. Pero también es muy común el dolor de espalda, especialmente en la zona lumbar.

La epitrocleitis o codo de golfista consiste en una tendinitis de los tendones que se insertan en parte medial del codo, en la epitróclea del húmero (cubital anterior, flexor común superficial de los dedos, pronador redondo y palmar mayor), y que son los músculos encargados de pronar el antebrazo y flexionar la muñeca. Se produce como consecuencia de realizar de manera frecuente un gesto deportivo (en los golfistas se produce debido al “drive”) o de la vida laboral, que solicita dicha musculatura. Se caracteriza por dolor en la epitróclea situada en la cara interna del codo, parestesia o sensación de adormecimiento en brazo y antebrazo y dolor cuando flexionamos la muñeca o cerramos el puño.

Pero el codo no es único que sufre. El swing del golf posee un alto potencial lesivo para nuestra columna vertebral ya que implica un componente de rotación importante con cizallamiento del segmento intervertebral y es un gesto que se realiza de manera repetitiva, aplicando gran fuerza y velocidad. Las lumbalgias mecánicas son frecuentes entre los jugadores de golf.

Y que podemos hacer para evitar lesiones:

  • Realizar estiramientos antes, durante y después de jugar al golf.
  • Evitar la debilidad de los músculos del brazo y antebrazo, así como del "core" y de la columna vertebral realizando un entrenamiento adecuado de la fuerza muscular. Trabajar el equilibrio muscular.
  • Adquirir una buena técnica de ejecución de movimientos como el swing, para no realizar gestos forzados o bruscos y trabaja la flexibilidad para prevenir rigidez articular.
  • Al cargar los palos o recoger las pelotas, siempre flexionar las rodillas manteniendo la espalda recta, contrayendo el abdomen.
  • Distribuir correctamente la bolsa con palos para evitar desequilibrios en el peso. También es importante no cargar de manera excesiva la bolsa y alternar los hombros en que cargamos el peso, siendo siempre recomendable usar bolso de correa doble y el uso de un carrito para desplazarnos por el campo.
  • Evitar las posturas sostenidas por tiempos prolongados, ya sea en el campo de juego como en acciones cotidianas, como por ejemplo estar parado largo tiempo sin moverse o pasar muchas horas sentado frente al ordenador.

Por último, acudir a un fisioterapeuta para que nos realice una valoración musculo- esquelética y postural para detectar posibles alteraciones corregirá a tiempo posibles defectos que pueden agravarse si no se tratan precozmente.

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