Lesiones del corredor: rotura fibrilar

Rotura fibrilar La rotura fibrilar o desgarro, es una lesión muy frecuente en corredores y deportistas en general, y suelo suponer un parón de al menos dos semanas. Como su nombre indica, es la rotura de las fibras que componen un músculo en mayor o menor grado.

Normalmente se producen ante un esfuerzo intenso y explosivo cuando el músculo no está preparado y no aguanta la tensión a la que se ve sometido, y acaba rompiéndose. También un golpe o contusión pueden producir una rotura.

Es muy importante calentar bien y progresar la intensidad del esfuerzo, así como regularla cuando el músculo está fatigado para evitar roturas. Normalmente la rotura fibrilar ocurre cuando la demanda sobre un músculo excede su fuerza innata, por ejemplo en paradas bruscas, en deceleraciones, aceleraciones rápidas o la combinación de deceleración y aceleración al girar, saltar etc.

Las causas mas frecuentes:

1. Mala preparación muscular (entrenamiento deficiente o mal calentamiento).
2. Músculo débil debido a antiguas lesiones mal recuperadas.
3. Músculo sobrecargado o fatigado.
4. Músculos tensos (no permiten amplitud total del movimiento).
5. Músculos fríos debido a la temperatura (son menos contráctiles).

Cuando se produce una rotura fibrilar el corredor sentirá un dolor punzante e intenso, el llamado signo de pedrada. A continuación aparecerá dolor a la contracción y a la palpación, inflamación y hematoma, dependiendo de la gravedad de la rotura.

Cuando la rotura no supera el 5% de las fibras musculares, no existe una gran perdida de fuerza o limitación del movimiento, pero si que habrá un dolor alrededor del área de lesión con cierto mal estar. Con un desgarro mayor del 5% de las fibras, aumenta bastante el dolor al intentar contraer el músculo. Con la rotura total existe impotencia funcional. Lo primero que haremos siempre es parar la actividad, por poca gravedad que pensemos que tenga la lesión, sino podemos agravarla aún más.

Ante la lesión lo primero aplicar hielo en las primeras 48-72 horas para bajar la inflamación, pondremos alguna pomada que nos ayude a disminuir el hematoma (Thrombocid), y haremos un vendaje compresivo, vigilando la presión que este ejerce.

La visita al fisioterapeuta es obligatoria, para que nos indique el tratamiento a seguir en función de la gravedad de la lesión. Además evitar fibrosis en la cicatriz para que el músculo recupere toda su funcionalidad es muy importante. Normalmente, ultrasonidos, masaje, láser y vendaje funcional así como una  vuelta al entrenamiento progresivo, será el tratamiento a seguir. En casos de roturas totales, la cirugía es imprescindible.

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