Reflexología podal y fisioterapia

Reflexologia La Reflexología consiste en tratar zonas reflejas, o lo que es lo mismo, en estimular ciertas zonas del cuerpo que son el reflejo de órganos, glándulas, etc., en una zona concreta del cuerpo (el pie en este caso).

La reflexología era ya usada hace miles de años por chinos y egipcios, pero podemos considerar que su origen es occidental, ya que fue el doctor estadounidense William Fitzgerald quien la desarrolló a principios del siglo XX. Aunque la reflexología también puede aplicarse a partes del cuerpo tales como la cara o las manos, es la reflexología podal, la que se realiza en los pies, la más conocida y utilizada.

Encontramos su fundamento en la organización embrionaria primaria en segmentos del cuerpo humano. Partes diferentes de nuestro organismo, se desarrollan a partir del mismo tipo de células del embrión. Debido a esto existen interconexiones entre los órganos internos y las distintas zonas de la piel.

Esto justifica el dolor de vejiga reflejado en el hombro, las afecciones de corazón reflejadas en el brazo izquierdo o incluso el dolor de estómago reflejado y relacionado con afecciones del raquis dorsal.

La Reflexología podal aprovecha los conocimientos sobre las conexiones nerviosas entre segmentos internos de órganos, músculos y piel, para influir a nivel reflejo desde el exterior.

La Reflexología podal con base científica se gestó en el siglo XIX.

En 1841, F. y W. Huneke, demostraron que mediante la inyección de un anestésico local con efecto sobre el sistema nervioso en un campo de interferencias (cicatrices, focos infecciosos, etc) se pueden hacer desaparecer dolores en otras regiones corporales mediante efectos reflejos a distancia, con una duración aproximada de al menos 20 horas.

Iwan P. Paulow, junto a Alexei D. Speranski, explicó los reflejos y demostró que el sistema nervioso tiene en el desarrollo de enfermedades un gran o destacado significado, desarrollando las bases científicas de la Reflexología Podal.

En el año 1913, el Dr. William Fitzgerald, observó que mediante presiones en diferentes zonas del cuerpo, podía realizar operaciones de nariz y garganta, reemplazando el uso de anestésicos de aquella época.

Así, Fitzgerald basándose en conocimientos anatómicos, desarrolla la teoría de que el cuerpo está recorrido longitudinalmente por diez líneas energéticas (comparables a los meridianos utilizados en acupuntura o incluso a los dermatomas utilizados en nuestra práctica), cuyo recorrido va desde la punta de los dedos del pie hasta la cabeza, a su vez estas líneas son divididas en tres tramos transversales, permitiéndonos establecer la posición del cuerpo y órganos en los pies.

Más tarde, Eunice Ingham, consideró a los pies como un dibujo disminuido del cuerpo en su totalidad y trasladó las zonas corporales de Fitzgerald. Además desarrolló técnicas de tratamiento especiales para cada zona refleja.

La  reflexoterapia podal adquirió una base sólida donde sustentarse, considerando la importancia de la morfología del pie para la aparición de ciertos trastornos.

El tratamiento a través de puntos reflejos puede ser muy útil, sobre todo cuando la zona a tratar es demasiado dolorosa o está demasiado sensibilizada.

Los beneficios de la reflexología podal son:

1. Efecto relajante, reduciendo el estrés.
2. Mejora la circulación sanguínea y linfática.
3. Permite la liberación de toxinas.
4. Equilibra los distintos sistemas fisiológicos, normalizando el funcionamiento orgánico y hormonal.
5. Revitaliza la energía.
6. Estimula el sistema autoinmune, actuando de manera preventiva.
7. Es gratificante para quién la da y para quién la recibe.

Como toda terapia también tiene sus contraindicaciones:

1. Enfermedades agudas.
2. Durante la menstruación en la mujer, no actuar sobre el aparato genital.
3. Durante el embarazo, sobre todo en caso de peligro de abortos o parto prematuro o incluso en embarazadas con antecedentes de los mismos.
4. Enfermedades infecciosas que cursan con un estado febril elevado, dolores fuertes, espasmos, hemorragias.
5. Pacientes con cáncer, sobre todo en caso de metástasis.
6. En diabetes, si se inyecta insulina, se ha de llevar un control de glucosa (bajo control médico) por la posibilidad de oscilaciones en el nivel de glucosa en sangre.
7. Personas débiles, edad avanzada y pacientes que acaban de superar una enfermedad o intervención quirúrgica grave.
8. En caso de hongos (pie de atleta, micosis), heridas, llagas o cualquier tipo de erupción en los pies.
9. En caso de callosidades, no presionaremos hasta que se hayan eliminado, la presión sobre estas zonas son muy dolorosas, por estar las zonas reflejo insensibilizadas.
10. Inflamación del sistema venoso o linfático (trombosis, flebitis…).

La reflexología podal se ha mostrado muy efectiva en trastornos gastrointestinales, en patologías osteomusculares (tendinitis, lumbalgias, cervicalgias, etc.), cefaleas, hipertensión arterial, trastornos respiratorios, alergias, etc.

Podemos concluir que la Reflexología podal es una terapia natural que ayuda a reequilibrar nuestro organismo mediante procesos de regulación internos propios de cada ser humano. Por lo tanto constituye una terapia complementaria a nuestro tratamiento fisioterapéutico, de gran utilidad, que nos ayudará a mejorar el estado físico y psíquico de nuestros pacientes. 

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