Pilates: el arte de hacer abdominales I

578532_90422606 Tener un abdomen fuerte y flexible, es sinónimo de una espalda protegida y sana. Y como ya es sabido, no se trata de cantidad sino de calidad. Al igual que unos buenos abdominales nos aseguran un colocación correcta de nuestra columna lumbar, una práctica incorrecta puede suponer una lesión de dicha zona.

La pared abominal tiene varias capas musculares, desde la más profunda formada por el músculo transverso, la media formada por los oblicuaos internos y externos y la más superficial, la famosa "tableta de chocolate" o recto del abdomen.

 

Cada uno de los músculos tiene una función determinada, y deben ser solicitados en el orden correcto. El transverso del abdomen es el músculo estabilizador por excelencia. Antes de cualquier movimiento, debe ser activado junto con el suelo pélvico y los multífidos , con el fin de dar estabilidad a la cintura pélvica y con ella a la columna lumbar protegiéndola de impactos y movilizaciones extremas.

El trío transverso, suelo pélvico, multífidos, trabajan al unísono, formando el famoso centro o "core". Lo activaremos realizando una contracción ascendente que se inicia en la muscultura del periné, contrayendo hacia arriba, como si enviaramos un ascensor hacia arriba. La contracción se va elevando, haciendo que el abdomen se ahueque hacia dentro por activación del transverso que dará estabilidad a la pelvis, a la vez que los multifidos estabilizan lo segmentos vertebrales.

Antes de realizar cualquier abdominal que elijamos, lo primero que haremos será activar el centro o core. A continuación, alargaremos la columna cervical, anclaremos bien las escápulas a la espalda, e iniciaremos el movimiento. Mantener estable la zona lumbopélvica será objetivo principal, tanto si flexionamos tronco, como si lo rotamos o si movemos las piernas. Siempre será preferible mantener piernas flexionadas o incluso apoyadas en el suelo que permitir que la pelvis se mueva arrastrando con ella a la columna lumbar. No se trata de aplastar la zona lumbar contra el suelo, sino de sujetarla, de estabilizarla con la contracción ascendente del "core".

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