Dolor cervical o cervicalgia: un mal común

La cervicalgia no se refiere al diagnóstico de una patología sino que es el término descriptivo para nombrar al dolor de cuello. La columna cervical es, sin duda, la zona de la columna vertebral más compleja. Formada por 37 articulaciones distintas cuya función es el sostener la cabeza, además de realizar una gran cantidad de movimientos respecto al tronco destinados a controlar todos los órganos de los sentidos: la vista, el oído, el olfato y el gusto, así como el tacto y la propiocepción. Además los nervios que movilizan brazos y manos nacen en la columna cervical.

Se calcula que movemos la cabeza unas 600 veces a la hora. Esto junto a las malas posturas en el trabajo, la vida sedentaria y la pérdida de masa muscular que la acompaña dan lugar a la aparición de problemas degenerativos y de su sintomatología dolorosa.

Según un estudio epidemiológico más del 10% de la población refiere 3 episodios de cervicalgia durante los últimos 3 años. Es más frecuente en  mujeres que en hombres. Solo alrededor del 1% desarrolla manifestaciones neurológicas.

Los síntomas más usuales de esta problemática son: dolor al girar la cabeza, sensaciones de adormecimiento y hormigueo en brazos y manos, falta de fuerza en cuello y brazos, limitación de los movimientos, presencia de contracturas y dolor puntal en bandas musculares tensas, dolor de cabeza, mandíbula, nuca u hombros y sensación de inestabilidad o mareos.

Una cervicalgia puede estar determinada por diferentes causas:

1. Factores mecánicos: traumatismos directos o indirectos, esfuerzos, movimientos repetitivos que no se ejecutan con la coordinación precisa, posturas incorrectas mantenidas en el tiempo, estrés.

2. Procesos inflamatorios: artritis reumatoide o espondilitis anquilosante.

 3. Trastornos estáticos congénitos: costilla suplementaria o vértebra supernumeraria o cuneiforme situada hacia D1-D2-D3

4. Alteraciones de la estática adquiridos: cifolordosis o dorso plano.

 5. Factores fisiológicos: alteraciones vasculares.

6. Factores psíquicos: hacer una sobrevaloración de este dolor.

Las más frecuentes son las causas mecánicas. El dolor cervical común se debe a tensiones musculares y normalmente aparece por el tipo de actividades diarias que realizas. Las malas posturas, los traumatismos, el estrés y la tensión nerviosa, los esfuerzos, las posiciones estáticas, pueden dañar e inflamar las articulaciones, músculos, ligamentos y nervios.

Si la actividad laboral que realizamos requiere tener el cuello en posiciones estáticas durante períodos de tiempo prolongado, el riesgo de padecer dolores aumenta. Por ejemplo: conducir por muchas horas fatiga y tensa los músculos del cuello, especialmente los posteriores, trabajar en el ordenador, leer en la cama o apretar los dientes al dormir provoca contracturas.

Para  prevenir la cervicalgia es importante mantener la cabeza centrada sobre la columna vertebral para que la gravedad funcione a favor del cuello y no en su contra. Tomar descansos frecuentes durante la jornada laboral, movilizando y estirando el cuello.

Las siguientes situaciones diarias son algunas de las más comunes que favorecen el dolor de cuello de tipo miofascial. A ver con cuál te identificas…

• Pantalla del ordenador o del televisor muy alto que llevan a extender el cuello para ajustar la vista
• Pantalla del ordenador demasiado baja que te obligue a encorvar tu espalda e hiper extender el cuello
• Pantalla del ordenador a un lado de manera que debas permanecer con el cuello en rotación
• Sostener el teléfono entre el hombro y la oreja
• Dormir boca a bajo o de lado con una almohada que no respeta la curva natural del cuello
• Leer recostada con la cabeza inclinada o muy flexionada
• Conducir por horas sin descanso
• Apretar los dientes mientras duermes

Cuando aparece el dolor es conveniente reducir la actividad solo durante las primeras 24/48 horas, y evitar las medidas de sujeción (collarines) ya que la inactividad prolongada produce rigidez y atrofia muscular. Analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares puede serte útil si eres sensible al dolor, y siempre bajo prescripción médica. Suspende las actividades que impliquen el levantamiento de cosas pesadas o de rotar la espalda o el cuello mientras dure el dolor. Los estiramientos suaves en diferentes direcciones y las rotaciones de cuello son recomendadas siempre que respeten el límite de dolor que marca el cuerpo. Aplicar calor durante 20/30 minutos, tres veces al día, nos ayudará a disminuir la tensión muscular.

Por supuesto, acude a tu fisioterapeuta para iniciar un tratamiento precoz cuyo objetivo será restaurar la longitud del músculo que se encuentra acortado por la banda tensa, inactivar los puntos gatillo que causan el dolor y recuperar la amplitud funcional del movimiento.

Tanto para el dolor muscular agudo como para el crónico se utilizan técnicas de fisioterapia para aliviar el dolor, equilibrar el tono muscular y disminuir el estrés: masaje, movilizaciones y estiramientos, terapia neuromuscular, electroterapia TENS, termoterapia y acupuntura.

Publicado en: Blog Etiquetado con: , , , , , ,
2 comments on “Dolor cervical o cervicalgia: un mal común
  1. Todo comenzo hace un año y medio. Dolor de4 oido interno, extendido con el tiempo a dolor intenso en área lateral izquierda de la cabeza, nuca, cuello. Hace seis meses noté insensibi9lidad en paLMA DE LAS MASNOS, PLANTA DE LOS PIES, PROGRESANDO A INSENSIBILIDAD EN BRAZOS, PIERNAS, CODOS Y RODILLAS.

    • Al Fisio dice:

      Hola Ignacio, imagino que te habrás puesto en manos de tu médico para valorar el origen del dolor y de la inestabilidad. Si no es así, no dudes en ir.
      Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*