Fisioterapia y prevención: caminar por la playa

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Por fin llegó el buen tiempo y con él las escapadas a la playa. Salimos de nuestra rutina habitual, y podemos aprovechar para hacer ejercicio en la orilla del mar: el agua, el yodo, la arena y la brisa marina son unos inmejorables aliados para aumentar los beneficios de cualquier ejercicio que realicemos.

 

 

Efecto rehabilitador: Si hemos sufrido alguna lesión como esguinces, tendinitis, fascitisplantar en pies, tobillos o rodillas, caminando por la orilla del mar, despacio, haciendo descansos y tomando conciencia de pisar correctamente, estimularemos la circulación linfática y venosa, tonificaremos la musculatura de pie y tobillo, y desarrollaremos la propiocepción y el equilibrio. El suave ir y venir de las olas, conseguirán relajar tensiones y podemos aprovechar para tapar los pies con algas. Igualmente, para problemas de varices en piernas, el caminar con el agua hasta las rodillas, mejorará la circulación de retorno. No sólo trataremos la lesión, sino que realizaremos prevención, evitando futuros problemas.

 

 

Efecto fitness: Caminar de manera vigorosa por la orilla, aumentará la tonificación de glúteos, muslos y pierna, ya que la arena aumenta la resistencia y con ello el esfuerzo que realiza nuestra musculatura. Correr por la playa, en zig-zag, pasando de la arena seca a la mojada, ofrece una dificultad que será un reto a nuestra carrera, aumentando la intensidad del ejercicio.

 

 

Efecto estético: El contacto de la arena sobre nuestra piel produce una exfoliación natural, que junto con el poder hidratante del yodo y regenerante del sol, hacen que nuestra piel luzca tersa y suave. Además el efecto drenante, la activación vascular y la tonificación hacen que caminar por la playa, con el agua cubriendo nuestras piernas, sea un anticelulítico maravilloso.

 

 

Debemos tener en cuenta:

 

 

  • Hacer ejercicio en las primeras horas del día, de 6 a 10 h, sería la mejor opción, especialmente, si el ejercicio va a ser intenso
  • Beber agua con frecuencia, ya que aunque no tengamos sensación de sed al estar en un ambiente húmedo y fresco por la brisa, podemos deshidratarnos.
  • Utilizar protección solar
  • Procurar elegir zonas con un menor desnivel, para intentar que la marcha sea lo más equilibrada posible.
  • Comienza siempre de manera progresiva, la arena mojada ofrece menos resistencia que la seca, y en  periodos cortos de tiempo, haciendo descansos.

Y a disfrutar…

 

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