¿Pilates o Yoga?

Cisne Últimamente es frecuente encontrarse en los medios de comunicación las excelencias del Yoga o del Pilates. Gran cantidad de artículos se pueden leer en revistas de toda índole. Todo el mundo parece realizar uno u otro. Pero ¿qué hace que estas técnicas sean tan especiales?, ¿en qué se diferencian?, ¿cuáles son sus similitudes?.

Joseph Pilates, el creador del  Método que lleva su nombre, definió sus ejercicios como “la ciencia y el arte del desarrollo coordinado del Cuerpo-Mente-Espíritu a través de movimientos naturales bajo el estricto control de la conciencia”. El Yoga surgió como “la ciencia de la mente".

A menudo los alumnos de Yoga y Pilates convierten esta actividad una forma de vida. Se habla de “pensar en Pilates” cuando los principios del Método se transforman en actos rutinarios inconscientes. Según el Yoga “el hombre siembra un pensamiento y recoge una acción. Siembra una acción y recoge un hábito. Siembra un hábito y recoge un carácter. Siembra un carácter y obtiene un destino”.

Pilates se inspiró en el milenario arte del Yoga, pero también bebió de otras fuentes como la gimnasia sueca, la danza o las artes marciales, lo cual se nota tanto en el fondo como en la forma. Su enfoque está más próximo a la mentalidad occidental.

Tanto el Yoga como el Pilates tienen un nexo en común, trabajan cuerpo y mente de manera conjunta y ambos utilizan la respiración como vehículo de concentración y de conexión entre ellos. La respiración siempre acompaña al movimiento. Tanto en el Yoga como en Pilates prima la calidad sobre la cantidad y se busca realizar los ejercicios con el mínimo esfuerzo, utilizando el mínimo de energía, evitando gestos inútiles.

Además, Pilates y Yoga conceden una gran importancia a la precisión. Cada movimiento tiene una ejecución correcta y precisa, hasta los más mínimos detalles, y un propósito claro y definido. Esta precisión es clave en la alineación postural. En Yoga y Pilates se trabaja la postura correcta, es decir, la posición en la que el cuerpo está equilibrado y simétrico, independientemente de la posición en la que se encuentre. En la ejecución de ambas disciplinas se conjugan dos cualidades básicas, en principio opuestas, pero imprescindibles para una ejecución sin sobrecargas la intensidad con la relajación.

Hasta aquí las similitudes, vamos a por las diferencias.

Aunque en Pilates y Yoga se considera la respiración como un pilar básico, hay más que notables diferencias durante la práctica. En Yoga la respiración es diafragmática abdominal y es la encargada de regular la postura (asana), en Pilates la respiración es diafragmática costal y se utiliza como activadora de la musculatura abdominal, del suelo pélvico y multífidus, que constituyen el famoso "Powerhouse" o centro corporal, encargado de la estabilización de la pelvis y de la columna.

En Yoga y Pilates se realizan ejercicios muy similares en apariencia pero con matices de ejecución y objetivos muy distintos. En Yoga los ejercicios se denominan en sánscrito y en Pilates, generalmente en inglés. En Yoga todo el repertorio de ejercicios es en colchoneta, en Pilates existen una serie de máquinas provistas de muelles, que complementan y mejoran la realización de los ejercicios, facilitando la correcta postura.

En Yoga, en general, cada asana se ejecuta una sola vez y se mantiene un periodo de tiempo medido en respiraciones o minutos, dependiendo del estilo de Yoga. “Mantener la columna vertebral libre, sentarse derecho, manteniendo erectas estas tres partes: pecho, cuello y cabeza. Que todo el peso de estas tres partes descansen sobre las costillas, y entonces se tiene una postura natural y cómoda, con la columna derecha. Podrán comprobar fácilmente que no es posible mantener pensamientos muy elevados con el pecho hundido” (Swami Vivekananda, Raya Yoga). Toda asana además tiene su contrapostura, una posición de características opuestas y complementarias que equilibra sus efectos.

En Pilates, se realizan pocas repeticiones de cada ejercicio, pero de forma precisa y eficaz, con un determinado patrón postural y de respiración. Durante la ejecución se realiza un escáner continuo por los fundamentos para ajustar la postura y la ejecución. Romana Kryzanowska, discípula directa de Joseph H. Pilates, suele definir el Método como “un movimiento fluido que va desde un centro fuerte hacia el exterior”. Se evitan siempre los movimientos rígidos o espasmódicos y se persigue la fluidez, no sólo entre las repeticiones de un mismo ejercicio sino también en las transiciones entre ellos.

 Pilates o Yoga, cuestión de gusto. y ¿por qué no ambos?

Publicado en: Blog

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