Nuestros pies son unas de las zonas de nuestro cuerpo más castigadas y a la vez olvidadas. Todo nuestro peso recae sobre ellos, y con ellos llegamos a caminar más de 12.000 km. a lo largo de la vida. Las diferentes cargas se reparten sobe el pie, y en función a su morfología estás se reparten de una u otra manera. Existen tres tipos de pie
Pie griego.- Así llamado porque se observa en las estatuas de la época clásica: el segundo dedo es el más largo después del dedo gordo, y el tercero prácticamente mide lo mismo, y el cuarto y el quinto dedos son más pequeños. En este tipo de pie las cargas se distribuyen mejor sobre la parte delantera del pie.
Pie polinesio o cuadrado.- Como el que se observa en los cuadros de Gauguin: los dedos son casi todos iguales y están a la misma altura.
Pie egipcio.- Visible en las estatuas de los faraones: el dedo gordo es el más largo y los otros le siguen por tamaño y orden decrecientes. Es el tipo de pie más expuesto, ya que se sobrecarga más con el calzado y predispone a juanetes (hallux valgus) y a la artrosis metatarsofalángicas (hallux rígidus).
A pesar de todo, no les prestamos la suficiente atención, descuidamos el tipo de calzado que les constriñe y, hasta que no se presenta alguna dolencia, no acostumbramos a acudir al podólogo.
El 72 por ciento de las españolas reconoce sufrir problemas de pies. Los problemas más frecuente son las durezas (59%) seguida por los juanetes (20%).
Un calzado que no se ajuste adecuadamente al pies e impide la biomecánica correcta del mismo, ejercerá roce, presión o compresión dando lugar a la formación de callos. Con el uso de tacones, el peso se desplaza hacia el metatarso dando lugar un una respuesta ante el exceso de trabajo dando lugar a las durezas.
La presión lateral a la que son sometidos los dedos hace que se formen los ojos de gallo, o callos interdigitales, además de desplazar los dedos de sus espacios dando lugar a una serie de patologías como los dedos en martillo, juanetes o dedos en garra.
Las grietas en el talón, originadas fundamentalmente por la anhidrosis (ausencia anormal de sudoración en respuesta al calor), suele ser otro de los problemas más frecuentes. A pesar de que el talón está diseñado para absorber cada impacto con una gran red de celdillas grasosas, si éste no está lo suficientemente hidratado, el contorno se pellizca y se rompe. Las grietas también se deben a los calzados con contrafuertes blandos que permiten desplazamientos de lateralidad, a cambios hormonales o a algunos tratamientos médicos. Si las grietas no se tratan de inmediato pueden llegar a ser muy profundas e incluso a infectarse
También frecuente, el pie de atleta es un tipo de micosis –enfermedad de la piel producidas por hongos- cuya presencia se detecta por la aparición de picor, lesiones rojizas, sensación de quemazón así como grietas o descamación y pequeñas ampollas en la piel de entre los dedos.
Las uñas es otro de los puntos vulnerables y suelen presentar problemas. Habitualmente el especialista recomienda que las uñas se corten rectas para evitar que éstas se introduzcan en el dedo. Sin embargo, el podólogo deberá decidir ante cada caso concreto la manera idónea de cortarlas.
Las uñas son órganos sumamente permeables por lo tanto, a pesar de que los esmaltes de uñas son cada vez más inocuos, es conveniente dejar que las uñas transpiren y se oxigenen y no llevarlas continuamente pintadas.
En muchas ocasiones, las dolencias en otras partes del cuerpo, especialmente de nuestra espalda, se deben a que “nuestros cimientos" no reciben adecuadanebte las fuerzas de gravedad para los que fueron diseñados dando lugar a anomalías posturales. Así pues, es preciso permanecer atento a nuestros pies y vigilar la aparición de cualquier anomalía como rozaduras, callos, heridas, etc. acudiendo al podólogo.

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