Hemos celebrado recientemente el día Internacional de la Mujer, y vamos a realizar nuestro pequeño homenaje, hablando sobre los principales problemas de salud a los que se enfreta y evidenciando la influencia que las diferencias entre sexos tienen sobre la salud. Aunque en líneas generales, los hombres tienen conductas menos saludables que las mujeres, la fuerte presión social, la sobrecarga física y psicológica ocasionada por la llamada "doble jornada" hacen a la mujer especialmente vulnerable frente a determinadas patologías.
El Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y dirigido por Laura Seara, ha realizado el estudio “Mujer y Salud en España” con el fin de analizar la situación actual de las mujeres, a partir de un concepto amplio de salud que comprende el bienestar emocional, social y físico durante todo su ciclo vital.
Aunque esperanza de vida de la mujer española es alta, 83,5 años, y más elevada que la de los hombres, es también mayor el número de años que viven en malas condiciones de salud. La mujer vive mas, pero su mayor longevidad se acompaña de discapacidad y mala salud, y el inicio de esa mala calidad de vida se produce a una edad más temprana que en los hombres.
Las enfermedades del sistema circulatorio y los tumores suponen las principales causas de muerte en hombres y mujeres, aunque con diferente incidencia. En mujeres, la enfermedades del sistema circulatorio suponen la primera causa de defunción (2,52 por cada mil mujeres), los tumores la segunda causa de muerte (1,59 mujeres por mil) y las enfermedades del aparato respiratorio la tercera (0,69 por mil).
Las mujeres tienen una percepción de su estado de salud peor que la del hombre. Esto se da en todas las situaciones. La percepción negativa de la salud por parte de la mujer es creciente con la edad y a medida que disminuyen el estatus socioeconómico o el nivel de estudios terminados, y también aumenta en las mujeres desempleadas o dedicadas principalmente a las tareas del hogar.
Esta percepción negativa está asociada a una mayor presencia de enfermedades y problemas crónicos ya desde edades temprana. Esto aumenta con la edad y supera el 50% ya en el grupo de mujeres jóvenes.
El porcentaje de mujeres con algún problema crónico supone un 77,2% frente a un 64,6% de los hombres. Un 28,3% de las mujeres de 16 y más años declara que esas enfermedades o problemas de salud le han limitado sus actividades habituales frente a un 19,3% en el caso de los hombres.
La depresión y los accidentes en el hogar son problemas en progresión en las mujeres españolas.
Una de cada cuatro mujeres duerme de manera insuficiente (menos de siete horas al día), un 19% superior a la frecuencia ajustada por edad observada en los hombres. La percepción de descanso insuficiente es un 53% superior.
Las mujeres son más conscientes acerca de los aspectos saludables de la dieta. Por el contrario, realizan menos actividad física y duermen menos horas, con una percepción de descanso insuficiente. Las desigualdades en la distribución de los tiempos dedicados al trabajo productivo y reproductivo, al ocio y al descanso, entre hombres y mujeres, tienen su consecuencia también en la posibilidad de mantener hábitos saludables.
Las medicinas para el dolor son el medicamento más consumido por la mujer (el 31.5% de las mujeres lo había consumido en las últimas dos semanas). Le siguen en importancia las medicinas para la tensión arterial (18.0%) y los tranquilizantes, relajantes y pastillas para dormir (14.0%).


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