Hay muchas personas, que por diferentes causas, deciden correr en las cintas del gimnasio. Con la llegada del calor, muchos de los que corrían al aire libre, se decantan por esta modalidad. Aunque las máquinas para correr son cada vez más sofisticadas, existen diferencias importantes entre correr en la calle. Es importante tener en cuenta ciertos aspectos para realizar una carrera sin riesgos en la cinta. A diario son muchas las personas que se lesionan sobre ellas. No debemos olvidar que son máquinas, y se hace imprescindible controlar su manejo a la perfección antes de utilizarlas para evitar contratiempos.
En primer lugar es necesario que el calzado que usemos sea el apropiado para la carrera, que absorba el impacto de la zancada. Aunque la cinta no sea tan dura ni rígida como el suelo, existe igualmente un impacto que puede dañarnos tobillos y rodillas. Además la superficie de la cinta al ser plana puede resbalar por lo que es importante que la suela sea antideslizante. Ojo con los cordones¡ ¡¡ deben estar bien sujetos y recogidos para evitar que se enganche en la máquina.
Al tratarse de un medio mecánico, el desplazamiento sobre la cinta no es reconocido de manera inmediata por nuestro cerebro, produciéndose desequilibrios que nos llevan a tropezarnos. Por eso es importante empezar con velocidades bajas e ir aumentado paulatinamente en la medida que nos vayamos adaptando al aparato y al ejercicio.
Hay que tener cuidado al manejar los botones de la máquina. Es importante que antes de utilizarla los conozcamos bien, ya que al utilizarlos se producen momentos de descoordinación al retirar la atención de la marcha que pueden llevarnos a una caída.
Otro aspecto importante es la postura. Debemos evitar estar mirando hacia abajo o hacia los mandos para que el cuello no sufra. Mirarnos en el espejo, manteniendo la vista al frente, con los hombros relajados y la columna recta, harán de la carrera un ejercicio saludable.
Uno de los momentos de mayor riesgo es el bajarnos de la cinta. Practica a hacerlo a baja velocidad, bien disminuyendo poco a poco la velocidad hasta pararte (es lo más aconsejable) o saltando a las partes laterales si tienes que parar por emergencia.
Y como siempre, no te olvides de estirar antes y después del ejercicio y de aumentar la intensidad y velocidad de manera progresiva.

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