La fibromialgía es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor generalizado, rigidez articular y fatiga intensa. También cursa con alteraciones del sueño, dolor de cabeza, colon irritable, disfunción craneomandibular, ansiedad y depresión.
El dolor suele ser difuso, profundo, intenso, a veces difícil de describir, y en general, empeora con el ejercicio físico intenso, el frío y el estrés emocional.
Otros síntomas suelen ser: incontinencia urinaria, migrañas, dificultad de concentración y de memoria. También es frecuente aumento en la sensibilidad táctil, escozor generalizado, sequedad de ojos y boca, zumbidos en los oídos (acúfenos), alteraciones de la visión (fosfenos) y algunos síntomas neurológicos de incoordinación motora.
Todo esto crea en los pacientes un disminución de su funcionalidad y de su capacidad para realizar las actividades de la vida diaria como caminar, subir y bajar escaleras, levantar objetos, permanecer de pie, etc. disminuyendo considerablemente su calidad de vida, produciendo un alto grado de discapacidad y de utilización de servicios sanitarios.
La fibromialgia se da cuatro veces más en mujeres que en hombres y afecta mayoritariamente a mujeres de mediana edad.
El diagnostico se realiza utilizando los criterios de "The American College of Rheumatology" (ACR) en 1990:
- Dolor generalizado, que debe presentarse en el lado izquierdo y derecho del cuerpo, por encima y por debajo de la cintura.
- Debe existir dolor en el esqueleto axial, incluyendo columna cervical, pared anterior del tórax y columna dorsal o lumbar, estando presente al menos durante 3 meses.
- Dolor a presión en al menos en 11 de los 18 puntos gatillo miofascial al realizar presión ( unos 4 kg. que suelo corresponder al momento en que el dedo del explorador palidece).
La etiopatogénia de la enfermedad aún se desconoce. Se barajan diferentes hipótesis, y dado a que reúne sintomatología de trastornos neurológicos, inmunológicos y reumatológicos, se habla de síndrome fibromiálgico. Al no existir una causa conocida, el tratamiento es sintomatológico.
La fisioterapia es una gran aliada en el tratamiento de la fibromialgia:
- Masoterapia
- Técnicas miofasciales
- Terapia craneo-sacra
- Electroanalgesia
- Movilizaciones y estiramientos.
- Termoterapia (calor en sus distintas formas)
- Ultrasonido
- Reeducación postural.
- Hidrocinesiterapia: Se ha comprobado que el ejercicio suave, fundamentalmente estiramientos, en agua caliente, resulta muy beneficioso en la fibromialgia. El calor del agua alivia el dolor y produce relajación muscular. Al disminuir el dolor junto con la flotabilidad que aporta el agua facilita la movilidad y la capacidad de estiramiento. Además el beneficio psicológico de sentirse ágil y con libertad de movimiento hace que te sientas seguro y confiado.
Si no existen contraindicaciones para el trabajo en agua caliente, infecciones urinarias, hipotensión, alergia al cloro, es muy recomendable instaurar esta práctica en nuestra vida cotidiana, siempre supervisada y asesorada por un fisioterapeuta.

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