¿Te duele "todo"? Puede que sea síndrome de dolor miofascial

1269145_41051931Hay ocasiones en que parece que nos duele una zona extensa del cuerpo, con un dolor duradero, que no remite. No se puede decir que se trate de un músculo concreto, sino de un grupo de ellos.

Estos síntomas podrían corresponderse con el llamado síndrome de dolor miofascial. La fascia es un tejido conjuntivo muy interesante, y un gran desconocido para la mayoría de personas. Se trata de una estructura de tejido conectivo que envuelve a todo el cuerpo, recubriendo y agrupando órganos, grupos de músculos, huesos, etc. Entre sus importantes funciones están la de proteger órganos, permitir la movilidad de los grupos musculares, sostener y mover el cuerpo e incluso permitir el bombeo de sangre y linfa

Como tejido conjuntivo que es, la fascia puede perder capacidad de movimiento debido a diversos factores como un traumatismo, una infección o simplemente por estrés. Cuando existe dolor miofascial, el fisioterapeuta debe buscar los "puntos gatillo": puntos concretos que pueden estar en la fascia o en el músculo contracturado, y sobre los que el fisioterapeuta elegirá trabajar mediante presiones, estiramientos u otras técnicas. La liberación de estos puntos gatillo, donde el dolor muscular es más álgido, "libera" también todo ese área fascial.

Por tanto, el síndrome de dolor miofascial responde bastante bien a los tratamientos de fisioterapia. El síndrome de dolor miofascial puede aparecer tras una excesiva tensión en músculos, ligamentos o tendones. O después de estar mucho tiempo sin utilizar los músculos, por ejemplo tras una operación quirúrgica que obliga a reposo, y en el que dicha fascia puede quedar adherida e inmóvil.

No es extraño que el síndrome de dolor miofascial aparezca asociado a dolencias como estrés, depresión, ansiedad, hipertensión, dolor de cabeza o trastornos del sueño

La buena noticia es que el síndrome de dolor miofascial obtiene buenos resultados con el tratamiento de fisioterapia. El fisioterapeuta aplicará técnicas para la liberación miofascial, presión de puntos gatillo, estiramientos, etc. También resulta eficaz la punción seca, consistente en insertar una aguja que presione el punto gatillo y ayude a su relajación. Acude a tu fisioterapeuta para que valore tu caso personalmente y te proponga el tratamiento más adecuado.

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