Respiración correcta, alimento para el cuerpo

Respirar 2 Respiramos continuamente, de día y de noche, llenando  nuestro cuerpo de oxígeno. Cuando nacemos, el primer acto es una profunda inspiración y cuando abandonamos este mundo, el último acto es una espiración, completándose el ciclo respiratorio. Nuestra vida se desarrolla entre una inspiración y una espiración.

Podemos estar varios días sin comer ni beber, porque el cuerpo se nutrirá de las reservas acumuladas, pero no podemos estar más que unos pocos minutos sin respirar.

El acto de respirar es involuntario y está gobernado por el sistema nervioso autónomo o vegetativo. Tomamos aire más o menos doce veces por minuto en estado de reposo o en actividad física moderada, movilizando alrededor de medio litro de aire en cada ciclo (inspiración-espiración). El oxígeno que incorporamos a los pulmones pasa a la sangre donde se une con el hierro de los glóbulos rojos y es distribuido a cada célula del organismo.

Una respiración correcta es aquella en la que el aire entra por la nariz durante la inspiración y expande el tórax y el abdomen. La respiración saludable es la llamada diafragmática, con la cual inspiramos  expandiendo el tórax y empujando con el diafragma al contenido abdominal hacia la pelvis, expandiéndolo. Hay personas que tienen una respiración paradójica, contrayendo el abdomen a la vez que elevan el tórax, o bien simplemente movilizan la parte superior, la zona de las costillas altas. Una respiración inadecuada produce:

1. Deficiente oxigenación.
2. Sensación de quedarse sin aliento o estar siempre sofocados.
3. Tensión crónica en músculos del cuello, del hombro y del tórax superior que no tienen como principal función la respiración. La posición de la cabeza se adelanta desarrollando puntos gatillo (nodos de contracturas).
4. Hombros hacia adelante (redondeados).
5. Falta de flexibilidad en músculos del tórax y abdomen: exageración de la cifosis torácica.
6. Acumulación de secreciones en las zonas del pulmón mal ventiladas.

El tener un patrón respiratorio adecuado, es decir, una respiración diafragmática nos proporciona:

1. Completa ventilación pulmonar, aumentando la capacidad pulmonar.
2. Menor esfuerzo, mayor eficacia y mayor relajación muscular.
3. Purificación: colabora con el sistema linfático en la eliminación de toxinas.
4. Se expande el abdomen realizando un masaje natural a las vísceras.
5. Reducción del estrés, manejo de emociones. La respiración es clave en el manejo de la ansiedad.

Aunque la respiración es un acto involuntario, podemos modificarla de manera voluntaria, poniendo atención e intención. Con la práctica y la repetición, como en cualquier otra actividad física podemos modificarla y mejorarla. Una respiración eficiente mejorará todo el funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

El aprendizaje de la respiración diafragmática normal tiene por objetivo restablecer la coordinación entre diafragma (abdominal) y tórax.

Comprueba tu respiración. Túmbate boca arriba y coloca una mano en tu pecho y otra en tu abdomen, sobre el ombligo, y respira tranquila y profundamente. Deberá notar que ambas manos se elevan cuando inspiras y descienden cuando espiras.

Vamos a aprender a respirar en tres tiempos:

1 -  Túmbate boca arriba con las piernas dobladas y coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen. Espira completamente  y concéntrate en “inflar” tu abdomen al inspirar y “desinflar” tu abdomen al  espirar sin expandir el tórax. Realiza este ejercicio varias veces al día, contando hasta 4 en inspiración y hasta 4 en espiración y efectuando una pausa entre cada ciclo.
2- Cuando hayas conseguido respirar suave y pausadamente podrás comenzar a  coordinar las respiracines costal y diafragmática. Recuéstate y coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen inspira lenta y profundamente concentrando tu atención en el movimiento de pecho y abdomen que deberán inflarse y desinflarse  a la vez. Podrás notar como tus manos se acercan en la espiración y se separan en la inspiración. Puedes aumentar el ritmo respiratorio a 8-10 tiempos tanto al inspirar como al espirar.
3- Una vez aprendidas las etapas 1 y 2, practica lo mismo en posición sentada.

La respiración siempre será un recurso para tranquilizarnos, concentrarnos y conectar con nosotros. No dudes en consultar con tu fisioterapeuta para que te ayude a mejorar tu técnica respiratoria. Existen diferentes técnicas de fisioterapia respiratoria que te ayudarán.

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