Meditación: medicina contra el estrés

Metita 2 No recuerdo muy bien en que momento decidí cambiar la manera de entender mi Vida. Tampoco recuerdo cuando comencé a buscar dentro y fuera, intentado llenar ese vacío que parecía insaciable, ajeno a todo lo que comía, compraba, leía, e incluso seducía. El parloteo de mi mente era incansable. Todo, todo tenía que ser procesado, inspeccionado, analizado, escudriñado y por supuesto dado muchas, muchas vueltas para conseguir el absoluto control. Siempre pensando lo que fue o bien soñando lo que sería. La obsesión se había adueñado de Mi… y de pronto alguien me comenta: “mona, lo que tu necesitas es parar, relajarte, y meditar”.  Relajarme? Meditar? Parar? IMPOSIBLE que estrés, por Dios…sentada en una postura infernal que me produce mil y un dolores, dejando la mente en blanco, sin pensar. ¡Já!… Y además no tengo tiempo… Pasó lo que tenía que pasar, ME PARARON.

Decidí hacer caso a mi amiga y comencé a indagar sobre la meditación.

Diccionario de la real academia española, MEDITAR: “Del latín meditari. Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de una cosa, o discurrir sobre los medios de conocerla o conseguirla. “

  

Descubrí que existen múltiples formas de meditar. Muchas formas de meditación implican retirar  la atención del mundo exterior y de la forma habitual que tenemos de percibir, conocer, sentir y actuar, y se realiza en un estado de quietud interna y externa. Hay, sin embargo, formas de meditación que utilizan música, movimientos o contemplación visual o auditiva de objetos físicos o procesos (por ejemplo, mirar fijamente la llama de una vela, observar o escuchar una corriente de agua o las olas del mar, etcétera.)

Las diversas prácticas meditativas que se han desarrollado a lo largo de la historia pueden agruparse en dos grandes grupos : La meditación concentrativa y la meditación contemplativa. Es común también que a la meditación concentrativa se la llame Shamata y a la meditación contemplativa se la denomine Vipassana.

Los métodos de meditación concentrativa fijan la mente sobre un objeto particular, como la respiración o un «mantram», e intentan excluir todo otro pensamiento de la conciencia. Este tipo de meditación está prescrito en los Sutras Yogas y en el Budismo. La concentración implica la supresión del funcionamiento mental ordinario, restringe la atención a un punto e induce estados de observación caracterizados por tranquilidad y deleite. Algunas técnicas de meditación concentrativa serian la meditación trascendental, las meditaciones que utilizan mantras, el rezo religioso, el “control mental”, etc.

La meditación contemplativa no busca limitar el campo de acceso cognoscitivo sino todo lo contrario.  El Budismo también introdujo la práctica de  técnicas contemplativas cuyo fin es penetrar en la naturaleza del funcionamiento psíquico. Esta forma de meditación es un entrenamiento en estar alerta, en el cual la atención se enfoca hacia las emociones, los pensamientos y las sensaciones exactamente como ocurren, sin elaboración, preferencia, selección, comentarios, censura, enjuiciamiento o interpretación. Es un proceso de expansión de la atención hacia tantos acontecimientos mentales y físicos como sea posible. A esta categoría pertenece la meditación Zen.

Están sobradamente probados los beneficios fisiológicos de la meditación: disminución y estabilización en valores normales de la presión sanguínea, el aumento de la actividad intelectual, el aumento de la actividad inmunológica del organismo, la disminución de los contenidos plasmáticos de ciertas hormonas asociadas al estrés, etc. Pero el mejor beneficio es darte cuenta de que eres capaz de observar tus pensamientos, que no eres aquello que piensas, que no eres ese “parloteo mental”, que eres el testigo de aquello  con lo que estabas identificado. Descubres que eres algo más profundo y esencial que esa cascada de pensamientos que condicionan tu vida. Este descubrimiento te llena de Paz y Alegría.

Lo primero que utilicé fue el ejercicio físico. Empecé haciendo Pilates y Yoga, que te llevan a la autobservación continua de tu cuerpo. Cada mañana  empecé a escuchar pequeñas meditaciones guiadas que llevaban mi atención a la voz del facilitador. Poco a poco me encontré observando mis pensamientos, y tomando conciencia del Observador. Encontré técnicas respiratorias que facilitaban el estado meditativo.

Realicé  talleres de Meditación  Zen fusionadas con técnicas actuales de psicología transpersonal

Exiten múltiples técnicas que te ayudan en el aprendizaje de la meditación.

  

No es necesario realizar dificultosas posturas, ni estar torturada luchando contra los pensamientos, así como no es necesario ser creyente ni  afiliarte a ninguna asociación religiosa. Se trata de encontrar la fórmula que se adapte a tu forma de entender la Vida. Ni tan siquiera se trata de parar, sino de caminar en una dirección diferente: hacia adentro.

En definitiva, conectar cada día conmigo misma, cerrar los ojos , y respirar, al menos durante 10 minutos, hace que la Vida recobre el Presente.  Te imaginas un día sin lavarte los dientes? Pues eso. No era tan difícil.

 

“Cuanto más escaso andas de tiempo, más debes tener el más profundo descanso, y el más esencial es la meditación” Sri Sri Ravi Shankar

 

 

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